crónica · Los 90 minutos
El Real Madrid se estrena con empate y deja destellos en los primeros 45'
El Madrid dominó con solvencia la primera parte y cedió la ventaja en la segunda ante una Fiorentina que salió del descanso con otra marcha.
Por Caminando a Chamartín —
El Madrid dominó con solvencia la primera parte y cedió la ventaja en la segunda ante una Fiorentina que salió del descanso con otra marcha.
Klagenfurt sirvió para confirmar algunas cosas y para dejar algunos interrogantes. Con una convocatoria repleta de canteranos y el protagonismo en la lista de Carlos Espí, recién llegado del Levante, el Real Madrid planteó un partido serio en la primera parte y acabó pagando la intensidad de una Fiorentina con más rodaje acumulado.
El planteamiento inicial llamó la atención desde el minuto dos: Trent como central derecho y Dumfries como carrilero, una especie de línea de tres que funcionó mejor de lo que cabría esperar. La dupla conectó y generó espacios con fluidez, algo que los propios datos del partido refrendaron: ocho disparos del Madrid por cero de la Fiorentina en el primer parcial. En ese contexto llegaron los dos goles locales. Endrick abrió el marcador en el 12 con un control dentro del área y un cruce raso al palo largo ante De Gea. El 2-0 llegó en el 27 con un gol de Alexis Ciria asistido por Camavinga. La agresividad en la presión alta fue otra nota positiva de esos primeros cuarenta y cinco minutos, especialmente llamativa para un primer partido de pretemporada.
El problema llegó en la segunda parte. La Fiorentina había recortado antes del descanso con un gol de Piccoli —fruto de una buena jugada de Álex Jiménez— y salió del vestuario con otro ritmo. En el 58, Moise Kean, recién entrado, igualó con un cabezazo. Llevaba menos de cinco minutos en el campo. El empuje de la viola en ese tramo fue real: Mandragora buscó la escuadra en una falta que se marchó por poco, y Mario Rivas tuvo que emplearse para bloquear un disparo local a córner. Los canteranos en el centro de la zaga (Joan y él) respondieron en los momentos de mayor presión.
La retahíla de cambios en el tramo final —Espí, Cestero, Daniel Yáñez, Lacosta— cortó el ritmo del partido y no ayudó a recuperar la consistencia del primer tiempo. El Madrid pasó además a una defensa de cuatro tras la salida de Dumfries. La mejor ocasión del último cuarto de hora la tuvo Espí en el 90, pero su cabezazo a centro de Trent se marchó muy alto. El 2-2 se mantuvo hasta el final.
Mi lectura: hay cosas aprovechables. El funcionamiento de Trent-Dumfries como pareja de banda derecha funcionó con lógica, y la capacidad de presionar arriba en la primera parte fue una señal positiva. Lo de la segunda mitad tiene más que ver con la diferencia de rodaje entre ambos equipos que con un problema estructural. Queda pretemporada por delante.